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JMAYORGA

COSTOS SENSIBLES POR NO APRENDER EN LA VIDA

COSTOS SENSIBLES POR NO APRENDER EN LA VIDA

 

Cada uno elige cuánto quiere pagar para aprender. No estoy hablando de pagar un curso -ojalá lo fuera-,  estoy hablando de costos  más sensibles.

Cada vez que nos damos cuenta de que no está bien lo que estamos haciendo; cuando sentimos en nuestro interior que podríamos hacer otra cosa mejor, pero aún así, decidimos no darnos por enterados, finalmente pagamos un costo.

Veamos juntos un poco de qué hablo…

Imaginémonos que estás teniendo problemas para poner límites con los horarios dentro de tu espacio laboral.

Te lo vienes diciendo -“tengo que cambiar esto”-, pero aún sigue siendo un tema pendiente.

Y por una u otra razón, cada día te vas más fuera de horario.

Pagas costos por tu falta de Asertividad, pero los minimizas u optas por no verlos.

Por ejemplo, llegas a tu casa cada día agotado, nó  vas al gimnasio desde hace tiempo, compartes muy poco tiempo con tus hijos, y ni pensar -por supuesto- en verte con tus amigos.

 

Finalmente todos esos son los costos que vas pagando...

Un día tu jefe –acostumbrado a tu sí permanente- te pide en el  último momento que le hagas un favor muy importante. 

Le dices que sí. Las cosas no salen tan rápido como esperabas y finalmente te pierdes el acto escolar que tu hijo hace meses viene preparando,  y con el que estaba tan ilusionado que compartiría contigo.

La escena de después no hace falta que te la cuenta porque puedes imaginarla..

Y aquí lo tienes: te sientes muy mal, finalmente el costo más caro ha llegado. Aunque no te das cuenta, has elegido pagar ese costo para aprender la lección. Y hoy mismo te preguntas y te  replanteas

 ¿Cómo pude llegar hasta aquí?

Lo que te planteo es que fuiste teniendo día a día aviso de que ese aprendizaje pendiente se cobraba cada vez costos más altos en tu vida, pero no los atendías.

Aunque he tomado un pequeño ejemplo a nivel laboral, esto nos pasa todo el tiempo y en todos los ámbitos. Demoramos aprendizajes sin pensar que, por nó  esforzamos un poco  en el día a día ahora en cambiar los  hábitos, estamos eligiendo un costo más alto.

A veces, nos conformamos con explicaciones tranquilizadoras. Y nos decimos a nosotros mismos: y bueno

 ¿Qué querías que haga?  ¿Nó puedo hacer otra cosa?

Con esto, me sereno, me digo a mi mismo que está bien lo que hice, que no necesito hacerlo mejor. Aunque en el fondo, muy en el fondo, sé que no está bien, puedo sentir el sabor amargo de mi falta de aprendizaje.

Muy dentro de mí sé que allí está mi aprendizaje pendiente, que tengo capacidad para hacer algo mejor que eso que hice. Y desde allí, sin darme cuenta –mientras pasa el tiempo- voy eligiendo cada día pagar un costo más alto por la misma lección, voy eligiendo que mi lección pendiente me siga a donde quiera que vaya…

 

Y veo cada vez cómo en la vida de algunas personas esos costos no tienen retorno.

Preguntas para RefleAccionar

¿Qué aprendizaje estás demorando? ¿Qué crees que te demora?
¿Qué costos estás pagando para aprender?
¿A qué le estás dando prioridad al no aprender?
¿Qué es de verdad importante para ti?
¿Cómo podrías facilitarte el camino para aprender ese pendiente?

 

 

 

 

 

 

 

 

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