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JMAYORGA

SEXUALIDAD Y CULTURA

Machismo

La discriminación de la mujer tiene un origen ideológico (entendiendo la ideología como el sistema de representaciones sociales del grupo social dominante). La discriminación histórica de la mujer se basa en la idea de la no-igualdad: hombre y mujer son diferentes porque el hombre es "superior" a la mujer. La inferioridad de la mujer tiene su base en lo "natural", en una condición biológica de la que es imposible escapar y que la ha señalado histórica y culturalmente como "el sexo débil" . Esta cultura ha descrito a la mujer desde "la carencia", "nunca como parámetro de referencia". Así la mujer existe a través de los otros (hijos, esposo o compañero), y ha sido la que cuida y sirve .
Claramente se han venido dando cambios en nuestra sociedad en relación a la subordinación y discriminación de la mujer, pero un modelo siempre es difícil de replantear. Cambios en participación productiva, legislación, derechos civiles y políticos, se han venido incorporando, muchos como producto de las crisis económicas de las últimas décadas que han llevado a la mujer a participar más de lo laboral y a cambiar su condición. No obstante, aún coexiste esta ideología, a pesar de evidenciar un discurso permanente de igualdad, el proceso de socialización perpetúa la desigualdad de los géneros en la mujer para ser "sumisa" en lo privado y para el hombre el "dominar-tener éxito" en lo público .
Dada esta carga cultural asociada a los géneros, el modelo patriarcal suscita una dinámica particular en la que la mujer aún en muchos ámbitos contemporáneos no es activa, ni creadora, ni cuidadora de sí misma. Esta relación con ella misma en la que se define a través de otros, la hace más susceptible y vulnerable al poder que otros ejercen sobre ella. Así, el machismo es una fuerza poderosa que obstaculiza el rol activo de la mujer frente a su salud sexual y reproductiva, ya que el plantear exigencias o buscar un comportamiento autónomo, contradice su papel de "sumisa, tolerante y comprensiva".

Al entrar a participar de una manera activa en la construcción de una sexualidad compartida con el hombre, supone para éste último trascender su propio rol y comprender el de la mujer, ir más allá para entender que además de compartir la sexualidad, también se comparte el respeto y la salud; ello supone un sentido de igualdad de derechos y deberes en el intercambio sexual que como ya se vio, aún sigue siendo un lastre cultural y social que deberá ser superado.
En conclusión, aún existe la dominación cultural de la mujer por parte del hombre, sostenida desde lo social, lo religioso, lo económico, lo político, lo legal, lo lingüístico, etc., con imposición de reglas sexuales a ella sin opción real de negociación, asumiendo, por parte del hombre, una relación de poder que visualiza a la mujer de forma dependiente, no dueña de su genitalidad, no dueña de las decisiones que se toman en el marco de los contactos sexuales y mucho más, asumiendo como derecho masculino el tener relaciones penetrativas sin condón, "visión latina" que mira el condón como "cosas que los hombres no usan", o solamente lo harían con trabajadoras(es) sexuales y nunca con sus esposas.

Homofobia.

La homofobia plantea un desconocimiento a la diferencia, con imposibilidad para percibir las características únicas e identidad de la persona homosexual. Esta tendencia de los grupos sociales dominantes lleva a algunas personas a "autodiscriminarse", a generar espacios restringidos de socialización (ghetos) en una búsqueda de interactuar en un espacio permisivo, con menos crítica y discriminación. En ese sentido un gheto representa varias cosas: espacio físico, comunidad de características específicas que a la vez que aísla a sus miembros, les permite establecer algunos niveles de identificación y pertenencia, les brinda la posibilidad de recibir apoyo, desarrollar sentido de comunidad, pero así mismo incrementa un sentimiento de ser parte de un grupo estigmatizado.

La cultura occidental judeocristiana es homofóbica, y esto se ve reflejado a nivel familiar, educativo, laboral, afectivo y social e incluso en las teorías acerca del ser humano y su comportamiento; esto conduce a que las personas con orientación sexual no heterosexual sean consideradas como "amenazas a las buenas costumbres", a la moral tradicional y a la estructura misma de la sociedad contemporánea.

el sentimiento social de discriminación que aunado a la identificación inicial todavía presente en vastos sectores de nuestra sociedad: "SIDA = homosexual".

Este tipo de actitudes discriminatorias ejercen presión sobre muchos homosexuales que estando en el proceso de aceptación de sí mismos, viven y actúan su homosexualidad de forma clandestina, haciendo que permanezcan impermeables a los medios de información que transmiten lo pertinente a prevención de ITS, así como tampoco a los procesos de internalización de actitudes preventivas.

Por último, el hecho de vivir dentro de una condición no aceptada (rechazada) genera culpabilidad que puede suscitar conductas autolesivas, una de las cuales es no implementar comportamientos de menor riesgo en lo relativo a la sexualidad.

Violencia Sexual

La violencia sexual constituye un grave problema de salud pública. La consecuencia a sus víctimas se manifiestan por sentimientos y circunstancias reales de pérdida de autonomía, autocontrol, autoestima, lo que se acompaña de sentimientos de impotencia, desamparo, ira, culpa, depresión y conductas autodestructivas. La víctima de la agresión sexual no sufre solamente el trauma físico sino que además se violenta su libertad y dignidad personal.
Una de las consecuencias es el establecimiento de relaciones de poder en las cuales uno de los miembros crea limitantes a las decisiones que la contraparte puede tener frente a conductas sexuales o al cuidado por el propio cuerpo; una de las manifestaciones de lo anterior es una negociación poco equitativa en el desarrollo de comportamientos sexuales de bajo riesgo. Estas relaciones de poder se caracterizan por irrespeto hacia las actitudes, expectativas y sentimientos relacionados con la vida sexual.

Negación de la Sexualidad Juvenil.

Durante el ejercicio del poder de los adultos sobre los adolescentes y los jóvenes, se les niega desde el punto de vista social y educativo la posibilidad de manifestar su sexualidad; dentro de las múltiples consecuencias que ello implica se encuentran la de establecimiento de sentimientos de culpa o la de la búsqueda de autodeterminación, que es vista como rebeldía. Estos dos elementos, sumados a la eclosión de la presión de los impulsos sexuales y la curiosidad ante los mismos, son generadores de mayores comportamientos de riesgo .

Las prohibiciones de expresión sexual que los adultos imponen a los jóvenes conduce su sexualidad hacia la clandestinidad, la poca comunicación interpersonal de elementos de sexualidad y la experimentación de la misma en espacios que no ofrecen una suficiente y adecuada información frente al riesgo o que no permiten la disminución del mismo.

La sexualidad juvenil se socializa y se ejerce principalmente dentro del grupo de pares, sometida por obvias razones, a riesgos no controlados, ya que lo clandestino limita las opciones preventivas que conduzcan a una toma de decisiones informada, voluntaria, de autocuidado y de cuidado por la pareja.

Desconocimiento Etnográfico de la Sexualidad.

La falta de estudios sobre comportamiento sexual, representación y significado sociocultural de la sexualidad, del sexo, de la salud, del riesgo y de la protección de las diferentes etnias que forman nuestro país, repercute en que las intervenciones a nivel preventivo no se encuentran ajustadas a la realidad de los grupos-objeto. Por supuesto ello implica que las necesidades reales de cada uno de los grupos étnicos sobre información, servicios y medios para alcanzar un cambio de comportamiento en conducta sexual no se encuentran disponibles para esos grupos humanos.
Existe una tendencia en nuestro medio a la aplicación de modelos externos sin un ajuste sociocultural lo que repercute en dificultades de prevención. No quiere decir, que en el país no se realice investigación /intervención en estos campos sino que se presenta un desconocimiento de experiencias locales; en algunas oportunidades a pesar de tener esta información se presenta una resistencia a reconocer y aplicar experiencias locales.
Es bien conocido que se podría llegar a tener el conocimiento más cercano de los grupos-objeto para lograr la promoción de la salud sexual a través de la investigación etnográfica, uno de los medios empleados en la investigación cualitativa, en la que se utilizan herramientas como son : grupos focales, encuestas a profundidad, observación participativa, historias de vida, etc.

Vulnerabilidad y Percepción Riesgo.

El VIH/SIDA permite estudiar no sólo el comportamiento de riesgo individual, sino también el contexto ambiental y sociocultural donde se inscribe la persona en concreto. Desde esa óptica, "la vulnerabilidad es consecuencia de factores del grupo social que influyen negativamente en la capacidad del individuo para ejercer control sobre su propia salud" Este cambio de paradigma, al superar la versión biologicista y patocéntrica de la vulnerabilidad frente al VIH, permite proponer acciones en diversos sentidos, escenarios y grupos de población.
La vulnerabilidad para el VIH esta regida por una amplia gama de factores que coexisten sinérgicamente, que toman diversos valores de acuerdo con el contexto y cultura particular en que se inscriba una persona, y que permiten diversas expresiones en una misma comunidad frente a generar o a empeorar la vulnerabilidad individual. Algunos de ellos son: a) factores personales; b) factores relativos a la calidad y cobertura de los servicios y programas de prevención, asistencia, apoyo social y mitigación de los efectos; y c) factores del grupo social.
Con referencia a los factores personales, desde la perspectiva antropológica, la no percepción subjetiva del riesgo por parte de hombres y mujeres, lo cual provoca un "daltonismo" frente al peligro en que se encuentra de adquirir el VIH debido a los rasgos de conducta sexual. Sumado a esto, se encuentran el nivel de ignorancia y aislamiento de los circuitos informativos en que puede estar inmersa una persona en particular. También se agrega el desconocimiento de los riesgos percibidos y objetivos que enfrenta la mujer, lo cual evidentemente puede incrementar su vulnerabilidad, dadas las características de los estereotipos de género en que están inscritos hombres y mujeres y a la reconocida mayor vulnerabilidad biológica de la mujer.
El contexto social se basa en factores como: normas y valores sociales que influyen en la percepción de lo que es aceptable y ambientes sociales que definen diferentes normas de conducta. Las normas de un grupo social específico afectan la percepción del riesgo y el significado social que se le confiere, de modo que existe un nivel de riesgo aceptable que varía de acuerdo con el contexto y el grupo social. Se ha visto que "si un grupo de individuos ignora el riesgo manifiesto es por que su red social los estimula a hacerlo. La interacción social parece jugar un papel mayor en la codificación perceptual de los riesgos".
Existen factores propios de la interacción social en ciertos grupos poblacionales que ayudan a mantener "lo aceptable" y lo normal de tener sexo sin protección. La percepción del riesgo sexual se ve influida por normas sexuales y conductuales que son comunes a los grupos sociales. Todo esto señala la importancia de generar intervenciones que estimulen cambios en las normas sexuales y no solo en la creencias individuales sobre la salud y la percepción del riesgo.
Además de la normativa sociosexual, el riesgo también es situacional y relativo, es decir, que se percibe diferencialmente dependiendo del contexto y de la situación en la que se negocie el encuentro sexual. "Lo que se percibe como un costo, un beneficio o un riesgo, no es estático o necesariamente compartido por individuos similares, sino que está situado en diferentes contextos sociales". El comprender el contexto social de la percepción del riesgo requiere evaluar lo prioritario del riesgo en el contexto de otros más cotidianos e inmediatos.
la verticalidad de los estudios epidemiológicos y su dificultad para descifrar el grado de riesgo al cual se expone un ciudadano común y corriente. La responsabilidad de las ciencias sociales y del comportamiento en la llamada "década perdida" en prevención del VIH, radica precisamente en no corroborar si las propuestas de prevención realmente están siendo costo-efectivas. Pareciera que se desconocen las creencias individuales, las actitudes y las prácticas de personas que están insertas en situaciones de vida en que corren riesgo identificados, que bajo paradigmas verticales no se describen y lo que es peor no se atienden, no se atenúan y no se controlan .
A pesar de que la infección por VIH ha estado circunscrita a determinadas prácticas de riesgo que practican más unos grupos humanos que otros, en condiciones de marginalidad y/o discriminación por motivos de sexo, edad, orientación sexual, situación económica, entre otros, no es menos cierto que en algunos casos personas que no cumplen con estos estándares también han comenzado a infectarse en proporciones importantes. Con ello se quiere decir que la vulnerabilidad no es estática, que no se puede simplificar el paradigma de la vulnerabilidad, y que es pertinente además que los estudios epidemiológicos sean cruzados interactivamente, con propuestas antropológico-sociales que permitan definir personas concretas en situaciones de vida cotidianas, con creencias, actitudes y practicas que tal vez no estén tipificadas con un sujeto abstracto, pero desconocido al momento de cometer un proceso preventivo.

LA INMIGRACIÓN ECONOMICA SUPERÁVIT

LA INMIGRACIÓN ECONOMICA SUPERÁVIT
Son tres millones de consumidores en potencia que envian a sus paises miles de millones de euros, compran 40.000 pisos cada año y tienen un elevado gasto de telefonos y de alimentación .

El negocio de la emigración, lo conocen los bancos , se van a abrir centenares de oficinas en el 2005 las operadoras de telefonos las inmobiliarias las grandes superficies , las empresas de transportes y de ocio etc.

Son tres millones de clientes en potencia que supera el 1% del p.i.b. español van a comprar viviendas y suscribir hipotecas y que tienen un gasto medio mensual de mantenimiento que se estima entre 3500 4000 millones de euros en la compra de alimentos.

Es interesante conocer que esta ocurriendo con el fenómeno de la inmigración en españa, no solo en cuanto al reconocimiento de sus derechos de ciudadano y condiciones de trabajo y de vida sino tambien al impacto economico sobre nuestro porvenir.

La información de que los inmigrantes gastan en telecomunicaciones 48 euros por persona y mes frente a los 19 gastados por los españoles, esto se traduce en una inyección de unos 1500 millones de euros en ese mercado concreto, una cantidad capaz de sanear cuentas y generar puestos de trabajos.
En el sector de la alimentación entre 3500 y 4000 millones de euros se destina en el consumo alimentario no difiere mucho con el del español , porque tienden a acoplarse a la cocina local pero los españoles estamos iniciándonos en el consumo de productos especificos de los paises de origen de los inmigrantes (papaya, yuca, aguacate, salsas, especias etc.) que empiezan a ofertarse en nuestros supermercados.
El alquiler de viviendas antiguas de menor calidad esta propiciando a sus propietarios el traslado a nuevas viviendas
El ahorro y la cotización de la emigración , el aumento de afiliación a la seguridad social.
Es evidente que la inmigración va a jugar un papel clave en el mercado laboral , en la economia y en la sociedad de los próximos años.
No pueden negarse los efectos positivos del fenómeno migratorio en términos de ajuste del mercado de trabajo y contribución al crecimiento económico del pais, así como, desde una perspectiva más amplia, al rejuvenecimiento de la población o al mantenimiento de los sistemas de bienestar, entre otras cuestiones.
Es claro que en muchas ocasiones las ofertas de empleo que presentan los empresarios europeos no se atienden con los ciudadanos nacionales, limitando las posibilidades de crecimiento de nuestras empresas.
Este es el caso del sector del turismo, fundamentalmente debido a que cuenta con horarios y jornadas diferentes de las tradicionales en otros sectores.
Cuando los flujos migratorios responden a estas necesidades, no sólo se garantiza una adecuada inserción laboral, sino que se constata el hecho de que no existe un reemplazo o competencia por los puestos de trabajo con los trabajadores nacionales, sino una complementariedad respecto a los mismos. De hecho, con frecuencia se comprueba que la afluencia de mano de obra extranjera no aumenta la tasa de paro nacional. Resulta, por tanto, esencial lograr una adecuada ordenación de la afluencia de inmigrantes, canalizándola a través de los cauces que garanticen esa integración social y laboral.
Por otro lado, para responder a los requerimientos específicos de nuestros mercados de trabajo, se nos plantean toda una serie de necesidades de formación de los trabajadores inmigrantes, que deben además ser complementadas con otros elementos esenciales para su adecuada inserción social, laboral y cultural .
En los países de acogida los retos de educación y formación son un elemento esencial para su adecuada integración. Estos retos abarcan desde el acompañamiento a la inserción del inmigrante, con formación en cuestiones como la lengua y la cultura de los países de acogida, hasta la extensión de los recursos formativos disponibles a la población inmigrante. Nos referimos a las ofertas de formación inicial de los propios sistemas educativos, tanto para el inmigrante como para su familia, pero también a las posibilidades de formación continua si el inmigrante se encuentra trabajando, o de formación ocupacional en los períodos de desempleo.
Es evidente que, en todas estas cuestiones, lo que cabe es una acción coordinada de todas las instituciones publicas y privadas y organizaciones sociales que cooperan para que asuman una linea de complementariedad y responsabilidad ante la integración de este colectivo procurando aprovechar las ventajas y superavit de la inmigración economica para colaborar con los sectores que conforman el déficit de la inmigración social por zonas geograficas y sectoriales.

"Una buena escuela sólo se logra con una buena política educativa"

"Una buena escuela sólo se logra con una buena política educativa"

Marta Mata es esencialmente maestra

y una referencia indispensable para toda la profesión docente que busca en ella, no sólo el símbolo, sino la práctica de la pedagogía activa. Su sueño ha sido y es el de lograr un sistema educativo equitativo que haga libres a las personas. Esta entrevista fue realizada unos días antes de que fuera nombrada presidenta del Consejo Escolar del Estado.


EDUCAR. La escuela debiera ser una institución social estable. ¿Por dónde debieran ir los cambios a partir de las decisiones que se están tomando sobre la LOCE?
MARTA MATA. No debemos confundir escuela estable con escuela estática. La estabilidad de la escuela consiste en estar en evolución constante con la sociedad, atendiendo a las necesidades educativas que van surgiendo en cada momento. No quisiera hablar de la LOCE, que ha sido como una pesadilla, sino de la escuela que ha ido evolucionando con la democracia, con los hitos de la LODE y de la LOGSE.

EDUCAR. Usted ha afirmado que "la pàtria és la infància". ¿Qué quiso decir?
MARTA MATA. El niño vive en la escuela, con sus iguales, actuando y hablando, con los maestros que escuchan y responden, proponiendo nuevas actividades, con la colaboración de los padres, y en consonancia con las características y las costumbres del medio natural y social.

EDUCAR. Rafael Campalans en cierta ocasión afirmó que “politica vol dir pedagogía”, pero usted muchas veces ha dado la vuelta a esta aseveración y ha dicho que “pedagogía és política”.
MARTA MATA. Seguramente en los años 30, Rafael Campalans deseaba que la política se explicara bien. En los años 70, los maestros y profesores tuvimos que reconocer que una buena educación, una buena escuela, sólo se conseguiría con una buena política educativa en democracia. Ahora sabemos que una buena educación, una buena escuela, debe tener su vertiente de formación política, de la responsabilidad política de cada cual, de la pluralidad de respuestas en política.

EDUCAR.¿Cómo debe ser la escuela de los valores?
MARTA MATA.La clave es vivir en una escuela con ventanas y puertas abiertas para salir y entrar el profesorado, el alumnado y la sociedad. Una escuela cerrada en sí misma nunca podrá vivir y practicar y, por tanto, educar, los valores de civismo, solidaridad y compromiso.

EDUCAR. Vivimos en un mundo globalizado que nos puede llevar a una desigualdad, a la dificultad para la convivencia y a una indiferencia entre culturas. ¿Qué podemos hacer?
MARTA MATA. Ensanchando y aprovechando la globalización de la información para conocer lo común y lo diferente, "las diferencias sin indiferencia", como dice una niña. La escuela es un laboratorio de pedagogía, decía en 1912 el primer punto de la declaración de la Escuela Nueva. Ahora pensamos que es un laboratorio de humanidad, de relación entre personas que se están formando. Los grandes interrogantes de nuestro mundo están presentes en cada grupo-clase, en forma de personas que se están educando, que pueden dar soluciones reales, no personas anónimas, como gustan en llamar algunos medios de comunicación, sino personas con su nombre y su apellido.

EDUCAR. Usted ha defendido siempre la escuela participativa.
MARTA MATA. Para mí, la escuela participativa es la escuela viva, donde viven y se sienten vivir, conviven, niñas y niños, padres y maestros. ¿Cómo? ¿Dónde? Hablando en pequeñas reuniones, preparando trabajos, salidas y fiestas; en el patio, la sala de actos, la biblioteca. Si el Consejo Escolar sabe alimentarse con todo ello, dejará de ser un mecanismo administrativo.

EDUCAR. ¿Qué considera que falta en la organización de la escuela actual, tanto en la Administración educativa como en los propios centros?
MARTA MATA. A los centros les falta autonomía y recursos que permitan hacer realidad lo que cada uno desearía. En la Administración sobra aún burocracia y miedo a lo nuevo. Falta confianza. Cuando existe confianza mutua entre centros y administración, se producen milagros.

EDUCAR. ¿Qué podemos hacer, desde su experiencia, con el alumnado que ahora se denomina “objetor escolar” y no supera la escolarización obligatoria con éxito?
MARTA MATA. Creo que las soluciones deben salir de la colaboración de la escuela con el medio. Si alguien es considerado como objetor escolarserá porque le interesa más algo que está fuera de la escuela que lo que está dentro. Con la ayuda de instituciones externas, principalmente con la del Ayuntamiento, se deben realizar unidades educativas de cada tema de interés.

EDUCAR. Las tecnologías pueden ser una herramienta pedagógica y un factor de motivación para el alumnado ¿Qué piensa de este asunto?
MARTA MATA. Que la escuela existe desde hace miles de años gracias a las antiguas nuevas tecnologías: la primera, el código de la escritura. Que en el siglo XX se introdujeron más tecnologías audiovisuales e informáticas que en los milenios anteriores. Que hay que aprovechar la natural curiosidad e ingenio de los jóvenes para que las usen mejor que nosotros. Que los maestros tenemos la responsabilidad de ponerles en situaciónde relacionar todos los códigos: pensar, imaginar, hacer, hablar, escribir, dibujar, ver, escuchar música, realizar y ver audiovisuales, trabajar con las web y navegar por Internet. Que la relación no sólo suma, sino que multiplica. Que, al contrario, la especialización llevada al extremo, resta o produce monstruos.

EDUCAR. Se habla de preparar al alumnado para el futuro, pero, ¿qué debemos hacer para preparar ese futuro con el que se van a encontrar los alumnos?
MARTA MATA. Creo que los alumnos y alumnas no deberían dejar el sistema educativo sin haber intervenido en programas sobre problemas de la sociedad, todos ellos con pasado, presente y futuro. Los jóvenes de 14 y 15 años reaccionan positiva y creativamente ante los problemas de verdad, ante la historia de un barrio o de un oficio o de una fiesta, si nos explica el presente y nos induce a imaginar el futuro. Los poderes públicos deberían preparar el futuro con los jóvenes.

EDUCAR. ¿Cuál es la principal característica que pediría para la escuela actual?
MARTA MATA. Que pudiera construirse en el seno de una sociedad educadora, de la ciudad educadora, que reconoce en la infancia su mayor tesoro y le dedica unas casas para convivir y parques y centros para jugar y bibliotecas y museos y fiestas.

EDUCAR. En España y en Castilla-La Mancha vamos a celebrar el IV Centenario de El Quijote. ¿Cómo haría usted para acercar este hermoso libro a los escolares?
MARTA MATA. Tengo una debilidad especial por el talante de quien escribió esta obra maestra, del Cervantes que hizo viajar a este arco de humanidad que va del Quijote a Sancho Panza, por el arco de realidad humana que va desde la Mancha a Barcelona, pasando por la Barataria. Mi padre, que era tan catalán como yo, tenía el Quijote en su mesilla de noche. Creo que es el lenguaje de la comprensión humana el que hace perdurar esta obra.
Me parece que hacer ejercicios de comprensión de la variada tipología de sus personajes es la manera más cervantina de acercar el Quijote a niños y niñas. Les propondría que explicaran qué hacían el arriero o la ventera, o Sancho, o el cura y por qué, qué harían ahora tales personajes y qué harían ellos, niños y niñas, si hubieran sido contemporáneos de Don Quijote.

El déficit de atención por hiperactividad

El déficit de atención por hiperactividad aboca al fracaso escolar si no se controla

Psicólogos trabajan en el primer estudio multicéntrico de prevalencia de este problema en España

Hay niños que desde que se despiertan hasta que se acuestan no logran parar ni un solo instante. Desarrollan sin darse cuenta una actividad frenética que los convierte en hiperactivos. Muchos de estos menores, en clase, son incapaces de seguir normas de disciplina básicas como guardar una fila, mantenerse callados y mucho menos seguir las explicaciones académicas. Esta actitud resulta familiar para padres con un niño con síndrome de déficit de atención por hiperactividad, un problema en alza que podría afectar al 3-5% de la población europea. En Estados Unidos ya se considera uno de los problemas de salud pública más importantes de la infancia.

El grupo Albor-Cohs, organización que ofrece servicios de Psicología, trabaja en estos momentos en el primer estudio multicéntrico de prevalencia de este problema en España y en cuatro países iberoamericanos: México, Perú, Argentina y Venezuela. Sus resultados se presentarán, en breve, durante unas jornadas internacionales que se celebrarán en el Hospital Ramón y Cajal, de Madrid. Cuando se tengan los resultados se sabrá con exactitud el número de afectados en nuestro país, una cifra que de momento no parece tan alarmante como la de Estados Unidos. Frente al 8% de los norteamericanos, los resultados preliminares sitúan a España en torno al 3% de la población.

Existen dos características que definen al niño hiperactivo: su necesidad de moverse y la incapacidad para mantener la atención. Se suele decir que sólo pueden concentrarse en las cosas que de verdad les interesan, "pero esto es una verdad a medias", asegura Manuel García, psicólogo especializado en Hiperactividad y director técnico del Grupo Albor-Cohs. "Cuando los padres aseguran que pueden mantenerse quietos viendo dibujos animados o jugando en el ordenador, sólo se trata de una percepción. Los dibujos animados son imágenes que cambian con frecuencia; es como si permanecieran parados en una habitación, pero mirando de un sitio a otro". Lo mismo sucede cuando usan el ordenador: "Pueden tocar múltiples teclas, cambiar continuamente las pantallas, probar un juego...".

Se nace siendo hiperactivo, por lo que se debe aprender a vivir con el problema ya que la enfermedad no desaparece. Lo único que cambia es su expresión. Los bebés manifiestan el trastorno llorando y gritando más de la cuenta. En la infancia, se convierten en niños "difíciles" y a partir de los 10 ó 12 años aprenden a controlarse. Cuando alcanzan la edad adulta, los chavales que no paraban quietos cambian su actividad incesante por comportamientos repetitivos como tamborilear los dedos, cruzar los pies... En definitiva, por movimientos socialmente más aceptados.
Cuando crecen tampoco deben bajar la guardia. Entre los hiperactivos hay grandes triunfadores y profesionales que han sabido adaptarse, y otros que no han superado sus dificultades. Algunos estudios afirman que si no se les atiende adecuadamente suelen caer con facilidad en la criminalidad y en la droga. Pero según el psicólogo Manuel García, esas conclusiones proceden de un estudio que se hizo entre los reclusos de las cárceles de Florida, "un tipo de población que no debe extrapolarse a la población general".

Lo que sí parece cierto es que, a pesar de ser inteligentes, "son chicos fácilmente manipulables en la adolescencia", dice el doctor José Ramón Valdizán, jefe del Servicio de Neurofisiología del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. También tienen una mayor tendencia a caer en una pérdida de autoestima, "porque todo el mundo suele regañarles y ellos no entienden por qué. Los fármacos son tan buena ayuda como el apoyo emocional de la familia".
No es un trastorno grave, aunque los expertos insisten en que es vital diagnosticarlo a tiempo para poner en marcha tratamientos farmacológicos y psicológicos que les ayuden a fijar su atención y a sobrevivir a su continuo despiste. Con esta terapia combinada se previene el retraso escolar, el rechazo social y se mejora la convivencia familiar. Dejan de ser desquiciantes, y ellos mismos sienten una menor frustración porque mejoran su relación con los adultos y, por otro lado, disfrutan más de sus juegos.
Los padres son los primeros que pueden notar una conducta anormal. La diferencia entre un niño especialmente inquieto y un hiperactivo es sencilla: cuando a un chico inquieto le interesa algo es capaz de parar; el hiperactivo, simplemente, no puede. La escuela y la guardería juegan también un papel esencial para identificar a estos críos. Aunque lo normal es que no se diagnostique la patología hasta los cinco años.
A partir de ese momento existen tratamientos eficaces que no curan, pero centran a los hiperactivos. La asignatura pendiente de la Medicina es identificar su origen. El trastorno se conoce desde hace cien años; sin embargo, sólo se ha podido concluir que es fruto de factores neurológicos, psicológicos y ambientales.
Entre tanto, la cifra de afectados va en aumento, bien porque se etiqueta a niños que antes se consideraban "difíciles" o por el aumento de recién nacidos de bajo peso o prematuros. "Antes, estos bebés no salían adelante y ahora lo hacen con posibles secuelas. Y la hiperactividad es una de ellas, porque la atención es la primera función cognitiva que se puede dañar en el cerebro de un recién nacido", dice el doctor Valdizán.
También se han detectado anomalías bioquímicas cerebrales y diferencias anatómicas, que se han hecho más patentes en un estudio científico reciente realizado en la Universidad de Nueva York. Este trabajo ha desvelado que los niños que padecen este síndrome poseen un volumen cerebral más pequeño. La conclusión es importante porque hasta la realización de este trabajo se pensaba que esta disparidad de volumen podía explicarse por el tratamiento con psicoestimulantes que toman los hiperactivos. Sin embargo, en este estudio se muestran diferencias de tamaño, incluso en chicos que nunca habían tomado la medicación.
En la búsqueda del origen de la hiperactividad trabaja el doctor Fernando Mulas, jefe del Servicio de Neuropediatría del Hospital La Fe de Valencia. Su hospital ha empezado a colaborar con el grupo europeo para el estudio de este trastorno y la Universidad norteamericana de Harvard para determinar el gen o los genes implicados. Valencia contribuirá con la selección de pacientes y de sus familiares. "Se van a recolectar 500 muestras de sangre que nos permitirán ver las variables alteradas entre padres y niños y si son comunes con otras familias afectadas por el síndrome".

“La principal dificultad para aprender surge de nuestra falta de confianza”

Decana de la Facultad de Documentación de la Universidad de Alcalá, Pilar Lacasa es Catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación. Autora de numerosos manuales, ensayos y estudios que comparten un denominador común, el aprendizaje y sus códigos de comunicación, dirigió el trabajo “Aprender en la familia y en la escuela”, al que el Ministerio de Educación otorgó un Premio Nacional de Investigación e Innovación Educativa. Lacasa liga estrechamente su faceta de docente con la de investigadora, “yo aprendo de mi alumnado”, y se declara una defensora entusiasta del trabajo en equipo, pues entiende, que al igual que el aprendizaje, indagar, descubrir y aprender no constituyen una actividad solitaria “ni en los niños y en las niñas, ni en los adultos”. En sus prestigiosas investigaciones, modelos referencia en foros internacionales, reconoce a la vida cotidiana como una maestra “de la que se puede aprender constantemente. Para ello hay que tener interés, buscar un enriquecimiento personal y sentir la necesidad de transmitir aquello que se sabe”.

Asociamos el aprendizaje con la infancia, la adolescencia y la juventud, y en ocasiones, con el reciclaje profesional, pero ahora se nos dice que nunca debemos aparcar esta actividad. ¿Por qué?

Las personas otorgamos a las palabras un significado que depende mucho de nuestras propias experiencias, y así sucede cuando reducimos la idea de aprender a nuestros años escolares, lo que nos lleva a pensar que sólo es propio de la infancia o de la adolescencia. Pero si reflexionamos un poco nos daremos cuenta de que todos los días aprendemos algo: cómo encontrar una calle si me pierdo en la ciudad, cómo lograr comprar más barato, cómo elegir productos de mayor calidad. Todo esto son experiencias de aprendizaje.


Sin embargo, nosotros mismos, y también la sociedad, otorgamos a la educación académica y a la superación de exámenes el valor primordial para certificar nuestras capacidades. ¿Es tan fundamental este escenario?

No cabe duda de que relacionamos el aprendizaje a situaciones escolares, pero no son las únicas, ni para los niños, ni para las personas adultas. Hay muchos escenarios de aprendizaje. Yo diría que tantos como situaciones vitales, incluso aquellas que no las percibimos como tales funcionan como ‘escuela’. Por ejemplo, no sólo se aprende a leer en el colegio, el hecho de vivir en una sociedad en la que lo escrito está por todas partes hace que nos vayamos convirtiendo en personas alfabetizadas, a veces sin darnos cuenta.


¿El aprendizaje no pasa por asimilar conceptos?

Yo diría que el hecho de ser conscientes de que estamos aprendiendo algo va a hacer más fácil que lo aprendamos mejor y, sobre todo, nos capacita para aplicar lo que aprendemos, pero esta conciencia no es sinónimo de memoria. Imaginemos que un día vamos a casa de un amigo y hemos tenido que encontrar la calle en el plano; si una vez iniciado el camino tratamos de prestar atención a las calles por las que pasamos o a algunos elementos que nos den una pista de cómo orientarnos –un comercio, una casa, etc.- no cabe duda de que estamos aprendiendo. Ese interés por aprender y ser conscientes de que muchas situaciones pueden representar un problema en la vida diaria facilita la superación.


¿En qué consistiría, en pocas palabras, aprender a aprender?

Lo resumiría en tres frases. Primera: Ser capaz de adaptarse a lo nuevo. Segunda: Ser consciente de lo que ha resultado eficaz para resolver un problema. Tercera: Buscar nuevas vías de acción que no hayamos explorado.


¿Cómo podemos comprobar que estamos aprendiendo de forma eficaz?

Saber aprender, como otras muchas cosas en la vida, no es algo que se logre de una vez para siempre. Cada día podemos ir progresando. Sabemos aprender si somos capaces de adaptarnos a las situaciones y superamos las dificultades aplicando estrategias o realizando actividades que han sido útiles en otras ocasiones parecidas.


¿Los sistemas educativos enseñan a aprender?

He reflexionado mucho sobre esta cuestión y llegué a creer que pasábamos demasiado tiempo en la escuela y que quizá no hemos aprendido suficiente. Pero cambié de idea después de estudiar algunos informes de las Naciones Unidas. Me quedó muy claro que donde no existen escuelas, en los países más pobres del mundo, las personas que no estudian se convierten en la parte más vulnerable de la sociedad. Y es precisamente el analfabetismo lo que les coloca en una desventaja atroz respecto a los otros. Tal vez debamos avanzar y mejorar nuestros sistemas educativos, pero no cabe duda de que son válidos para procurarnos herramientas de saber, de conocimientos y de habilidades.


¿Qué pueden hacer un padre o una madre y el profesorado para ‘enseñar a aprender’?

¡Ojalá lo supiera! Yo misma soy profesora y cada día aprendo algo nuevo en este tema. Me parece que sólo consigo enseñar desde ese punto de vista cuando yo misma trato de aprender y de adaptarme a mis alumnos. Ellos también tienen muchas cosas que enseñarnos y a veces lo olvidamos.


Para una persona adulta en Occidente, ¿cuáles son los frenos y las barreras más difícilmente franqueables en el aprendizaje?

Los que ella misma se pone, que suelen estar muy ligados a la desconfianza en uno mismo. Si bien debemos convencernos de que nunca tenemos completamente “la verdad”, de que hay otras formas de ver las cosas y de hacerlas, también es importante motivarnos para lograr descubrirlas. Por ejemplo, nuestros hijos tienen muchas cosas que enseñarnos y a veces lo olvidamos. Sus libros de texto cuentan cosas diferentes a las que contaban los nuestros, en geografía, en historia, en ciencias… en tantas cosas. ¿Por qué no aprovechamos para reciclar nuestro saber?


Tal vez nos encontremos de nuevo con que nuestra habilidad para las matemáticas sigue siendo escasa. ¿Hasta qué punto es cierto, o sólo es un tópico, que cada uno de nosotros tiene áreas de conocimiento que le son casi inaccesibles?

Subir una montaña de 8.000 metros es muy difícil, y seguramente nunca estaremos capacitados para lograrlo. También será complicado que lleguemos a comprender aquí y ahora lo que representa la innovación en muchos campos de conocimiento. Pero aprender significa progresar, entrenarse para comprender y saber. Es difícil precisar dónde empezamos y hasta dónde llegaremos. Puede que de niño no se entendiera una ecuación y de adulto se resuelvan diariamente.


El aprendizaje de idiomas, la obtención del carné de conducir, expresarse mejor en público y resultar más convincentes, ser más eficientes y resolutivos… son algunas de las asignaturas de los adultos. ¿Pueden ser contempladas como tareas de aprendizaje?

Por lo general, estas situaciones surgen ante necesidades concretas, problemas que debemos resolver y no sabemos cómo hacerlo. Nos vemos obligados o motivados externamente, y por eso decía que aprender a aprender consiste en buscar nuevas vías de acción que no hayamos explorado. De estas necesidades surgirán otras, y de esa forma nuestros campos de aprendizaje son casi infinitos durante toda la vida.


Y en el camino también acumulamos fracasos. ¿A qué se deben, a una mala predisposición o a la falta de técnica?

Ambas cosas inciden en no lograr los objetivos, pero yo me inclinaría más por intentar desterrar de uno mismo la indisposición hacia lo nuevo, que suele anteceder a esos fracasos. El conocimiento técnico es necesario, y en ocasiones para desenvolvernos mejor en muchas situaciones cotidianas necesitamos que alguien nos enseñe la habilidad, pero de su aprendizaje también depende de nuestra motivación.


¿Qué podemos hacer para aumentarla en nosotros y en nuestros hijos?

Seguramente si los jóvenes perciben que los adultos, su ejemplo, no lo olvidemos, están motivados, ellos también lo estarán. Los adultos debemos convencernos de que nunca tenemos completamente “la verdad”, de que hay otras formas de ver las cosas y de hacerlas, y que es importante descubrirlas.


¿Será necesario desaprender lo aprendido para aprender cosas nuevas?

No es fácil responder esta pregunta. Aprendemos en función de la situación, y aunque no se trata de olvidar algo que ya sabemos, es necesario ajustarse a las exigencias de lo nuevo.


¿Existe un “kit básico” de herramientas de aprendizaje al que recurrir para resolver cualquier reto?

Yo diría que son más importantes los instrumentos específicos que los generales, pero seguramente no todo el mundo estará de acuerdo conmigo. Lo que aprendemos depende mucho de la situación en que lo hacemos, y un problema que nos encontramos con frecuencia es saber trasladar los conocimientos de unas situaciones a otras. Este es uno de los grandes interrogantes para quienes buscamos resolver la cuestión de “cómo aprender”.


Como sociedad, ¿qué es lo que más falla en nuestra cultura del aprendizaje?

A veces recibimos tanta información que resulta muy difícil cribarla. Corremos el riesgo de acostumbramos a la cantidad, perder la curiosidad y olvidar que aprender es también “buscar” y “explorar”. Si creemos que ya no queremos “saber más” o que no necesitamos hacer las cosas de otra manera, será muy difícil seguir aprendiendo.

El bambú japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: "¡Crece, maldita seas!"
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer?
No. La verdad es que se tomo siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo.
Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente
a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.
En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.
El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.
Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

EL ARTE DE CONVERSAR Y RELACIONARNOS

EL ARTE DE CONVERSAR Y RELACIONARNOS
Existe una relación directa entre las conversaciones que realizamos y los resultados que obtenemos. Los problemas personales, familiares y laborales más frecuentes son producto -la mayoría de las veces- de una incapacidad en el manejo de nuestras relaciones. A su vez, la calidad de todas nuestras relaciones depende de la calidad de nuestras comunicaciones. En nuestra vida, la importancia de la comunicación es inmensa. Sin embargo, pocos de nosotros nos proponemos desarrollar conciente y metódicamente nuestra "habilidad para conversar". Ni en nuestro ámbito familiar, ni en nuestra educación formal, nos han enseñado a comunicarnos efectivamente.
Muchos piensan que "saber hablar", es sinónimo de "saber conversar". O, que el sólo hecho de tener la capacidad biológica de oír, implica que sabemos "escuchar a otra persona". Los seres humanos no nos comunicamos igual que lo hacen los animales o las máquinas. Está toda nuestra "dimensión humana" en juego. Aprender a comunicarnos no tiene que ver con aprender una técnica, un procedimiento, ni un vocabulario. En cambio, tiene que ver con cuestiones mucho más "intangibles": Confianza, respeto, valores, emociones, necesidades y deseos...
"La conversación es el proceso básico o esencial que desde siempre ha cohesionado a los seres humanos."
Peter Senge
Las conversaciones tienen el poder de transformar la realidad. En las conversaciones que mantenemos a diario, momento a momento, damos sentido a nuestra existencia y al mundo que nos rodea. No sólo lo describimos, sino que definimos su significado y lo que es posible en nuestro presente y futuro. La forma como nos comunicamos determina los límites de nuestro desempeño y los niveles de efectividad que alcanzamos.

Conversar no es "una actividad más", la conversación crea y forma parte de todo lo que hacemos. No estamos ante un tema teórico! Sino ante la actividad que tiene mayor impacto en nuestra Vida Cotidiana .
"Maturana ha venido postulando que no controlamos el lenguaje; es el lenguaje el que nos controla a nosotros. Como otras acciones -por ejemplo, el movimiento y la percepción-, el lenguaje es una emanación de nuestra estructura, y a su vez nos determina..." Dr. Patch Adams
Comunicarnos con los demás es el medio más poderoso con el que contamos para construir relaciones, oportunidades, confianza, efectividad, respeto y bienestar. La comunicación, es la base en la que se forja la convivencia y una necesidad humana tan esencial como el descanso o la comida. Por ello, el desarrollo de nuestras competencias conversacionales puede traer a nuestra vida una mayor efectividad y felicidad. Aprender a comunicarnos, a escuchar al otro, a diseñar conversaciones, es una competencia cada vez más necesaria, tanto en el ámbito personal, como en el profesional y empresarial.

SABER NO SABER ES REALMENTE SABER

Saber no saber es saber real."
Augusto Ricciardelli
Aprender a no saber parece... paradójico. Siempre que aprendimos lo hicimos para saber, para desarrollar una competencia, una habilidad o un conocimiento específico. Sin embargo en estos tiempos de crisis, incertidumbre y cambios acelerados cada vez es más frecuente encontrarnos en situaciones nuevas, no previstas, para las cuales no estábamos preparados. Cabe preguntarnos, entonces, ¿cómo estar preparados para lo que no sabemos que va a ocurrir?

Ya no alcanza sólo con aprender para saber determinada cuestión. Tenemos también que aprender a no saber. Aprender a no saber, no tiene que ver con un aprendizaje técnico o específico, sino que tiene que ver, fundamentalmente, con el desarrollo de actitudes, formas de ser y de estar, que nos permitan movernos con agilidad, eficiencia y bienestar en una realidad siempre cambiante y siempre nueva. ¿Qué podemos hacer?

Pasar de la Arrogancia a la Humildad: Reconocer que no sabemos. Este reconocimiento es el primer paso para disponernos al aprendizaje. Nadie se dispone a aprender aquello que cree saber. Reconocer que necesitamos del otro. Pedir ayuda, buscar quien nos enseñe, escuchar otros puntos de vista, aceptar lo diferente.

Pasar de la Mecanicidad a la Creatividad: Muchos de nosotros asociamos el aprendizaje con la repetición mecánica, con estudiar de memoria o acumular información. El aprendizaje creativo surge cuando nos disponemos a descubrir lo nuevo, a inventar nuevas posibilidades, a otorgarle a cada experiencia la frescura de lo irrepetible.

Pasar del Miedo a la Confianza: Si castigamos los errores, generamos miedo. Si aceptamos los errores como parte del aprendizaje, generamos confianza. Y es la confianza la emoción fundamental que nos permite aprender y movernos en lo incierto.

Pasar de la Reactividad a la Proactividad: Como seres humanos tenemos la libertad de elegir cómo responder a los acontecimientos que se nos presentan. Una respuesta reactiva surge del pasado, de experiencias y condicionamientos previos. Una acción proactiva es una acción nueva: es ejercer el poder de intercalar, entre el acontecimiento y nuestra respuesta, nuestra capacidad de reflexión y elección.
Aprender a no saber es descubrir que "cuando nada es seguro, todo es posible"; es recuperar el asombro y el misterio en nuestra mirada; darle el valor a cada momento, a cada experiencia, a cada persona, por ser únicos e irrepetibles.