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TALLERES ESCOLARES EN EDUCACION INFANTIL

BEGOÑA JIMÉNEZ NAVARRO
Maestra de EI. Escuela de Educación Infantil Martiricos (Málaga).
Organizar la clase por rincones es una estrategia pedagógica para integrar las actividades de aprendizaje con las necesidades básicas del niño.

La escuela debe considerar la historia del niño, hecha de conquistas y progresos dentro de su ambiente familiar y social. Cada alumno es diferente del otro; sus experiencias, sus intereses y sus posibilidades han de ser el punto de partida de su formación. Tampoco tienen todos la misma capacidad para adquirir y consolidar sus propios aprendizajes. Habrá que respetar su ritmo personal y su tiempo preciso.

Para llevar a cabo el trabajo por rincones, hay que cambiar la organización del espacio escolar y la estructura del grupo tradicional. En este contexto, trabajar por rincones quiere decir organizar la clase en pequeños grupos que efectúan simultáneamente actividades diferentes.

Características del trabajo por rincones
o Se permite que los niños escojan las actividades que quieren realizar, dentro de los límites que supone compartir. Conviene que el maestro tenga previstos los recursos que quiere utilizar y promueva la curiosidad y el interés necesarios para que las diferentes propuestas se aprovechen al máximo. Se puede trabajar en función de un proyecto individual o colectivo, y pueden estar orientados por una consigna establecida por el maestro.
o Se incorporan utensilios y materiales no específicamente escolares, pero que forman parte de la vida del niño.
o Se considera al niño como un ser activo que realiza sus aprendizajes a través de los sentidos y la manipulación. El material, las situaciones de juego y de descubrimiento y los resultados que se obtienen son el fruto del proceso de su intervención para captar la realidad y ajustarla a su medida.
Teniendo en cuenta las características del niño resulta artificial romper la simbiosis que existe entre jugar y aprender, en continua interacción con los otros niños y con los adultos.

Consideraciones pedagógicas

A la hora de organizar el aula por rincones o talleres, podemos establecer dos formas de entenderlo:

a) Rincones o talleres, entendidos como complemento de la actividad del curso: se realizarían en los ratos libres, cuando cada niño acabe la labor que el maestro ha indicado. Esta manera de enfocar el trabajo no ayuda al niño, puesto que se trata de una opción destinada y que beneficia tan sólo a los más rápidos, y que provoca ansiedad y decepción en los que llevan un ritmo de trabajo más lento. Además, suelen estar pensados para que el niño trabaje solo y son considerados como trabajos de “semientretenimiento” (no se les presta tanto interés como al trabajo del maestro).

b) Rincones o talleres, entendidos como un contenido específico: aquí adquieren la misma importancia que cualquier otra actividad. Supone un tiempo fijo en el horario escolar, así como el que todos los niños puedan acceder a ellos. El tiempo lo marca cada alumno; esta forma de trabajar aporta lo siguiente:

1. La educación de la autonomía.

El niño necesita aprender a tomar responsabilidades; lo puede conseguir organizándose el tiempo (por ejemplo, para pasar por todos los rincones a lo largo de una semana). Sin la presencia constante del adulto, asimilará determinadas normas y desarrollará una actividad mental autónoma.

2. Individualización.

Se realiza un seguimiento individual de cada niño (por pequeños grupos). Así podremos considerar su actitud ante el trabajo en grupo, individual, progresos y avances en las actividades.



3. Ruptura entre el trabajo intelectual y el manual.

Las actividades prácticas (de carácter expresivo y creativo) están más devaluadas que las intelectuales. Pero la inteligencia es sencillamente un sistema de operaciones activas basadas en la experiencia personal, afectiva y
cercana del niño; por tanto, deberían tener ambas el mismo peso y ser evaluadas por igual.

El papel del maestro

¿Qué actitud tomar?
Debe cambiar el concepto de orden y confiar en que cada niño será capaz de realizar la actividad que libremente escogió. Ha de abandonarse el protagonismo clásico porque ya no ejerce un control directo sobre la clase, sino que trabaja conjuntamente con los alumnos. Es mejor que alterne los rincones que requieren la presencia del adulto con los que son de actividad libre.

¿Cuándo ha de intervenir?
El maestro debe dejar que el niño sea quien decida cómo y cuándo jugar, por qué, con quién y durante cuánto tiempo, mientras él tomará notas y permanecerá atento a la puesta en marcha de las actividades, conflictos, etc.

¿Cómo ha de intervenir?
Tiene que dinamizar un rincón cuando parezca que el interés y la curiosidad han decaído, y ayudar en actividades de tipo reflexivo, ofreciendo un clima de seguridad y bienestar.

Cómo proveer un rincón: materiales

Para empezar, el maestro debe prever la estructura organizativa y la metodología que va a llevar a cabo. Una vez hecho esto, puede obtener los materiales necesarios por tres vías diferentes.

Los padres: es necesario explicar a los padres qué tipo de organización se va a llevar a cabo en la escuela para que ellos también se vinculen con el proyecto y colaboren con él. Esta colaboración puede abarcar desde traer a la clase cosas que no se usen en casa (estanterías, alfombras, latas, botes vacíos, etc.) hasta venir un día al aula a colaborar en uno de los rincones, bien sea haciendo un pastel sencillo o enseñándonos a cuidar el huerto.

Las tiendas especializadas: hay material que evidentemente hay que comprarlo en tiendas especializadas (pinturas, muñecas, coches, lienzos, etc.). Debemos facilitar a los niños suficiente material para estimularlos y evitar que se peleen por un mismo objeto. También intentaremos que aprendan a valorar, respetar y cuidar el material.

De la imaginación: en toda la organización por rincones la imaginación juega un papel destacado, tanto por parte del niño como del maestro. La mayoría de los materiales de juego usados son reinventados a partir de materiales de “desecho”.

Existen además una serie de consideraciones que hay que tener en cuenta a la hora de organizar el material en los rincones:
– Cada rincón debe tener el material necesario.
– El material ha de ser asequible, todas las cosas deben estar a disposición del niño.
– El material se presentará de forma ordenada y fácilmente identificable.
– Se repondrá el material deteriorado.
– Se buscará material vistoso y agradable, sin olvidar que debe ser completamente seguro.

La organización del espacio y del tiempo

Es muy importante que los niños se sientan a gusto en la escuela, que no sufran tensiones ni angustias, puesto que es un cambio muy brusco el que se produce al entrar por primera vez, ya que deben separarse de sus padres para quedarse con un adulto que en principio no conocen. Para que el niño se sienta bien hay que cuidar mucho la ambientación de la clase, ya que debe ser un sitio acogedor.

La clase debe organizarse de una manera cómoda y clara, donde cada cosa tenga su sitio fijo, para que los niños puedan encontrarlas siempre y también ordenarlas al finalizar el juego. La distribución de la clase debe permitir que el niño se desplace libremente por ella, ya que al ser pequeños necesitan mucha libertad de movimiento. En el aula se buscará crear un espacio flexible y funcional que nos permita realizar actividades de todo tipo, ya sean individuales o grupales.

En cuanto a la organización del tiempo diremos que es absurdo plantear una organización rígida del tiempo en la educación infantil, ya que debemos observar al niño desde un punto de vista global, en el que él es quien decide lo que quiere hacer en cada momento, sin olvidar que hay cosas que tienen sus horarios establecidos y fijos, como comer o dormir. Esta falta de organización en el tiempo se debe a que los niños de esta edad cambian sus intereses con gran facilidad, y lo que tres minutos atrás le interesaba ya ni lo recuerda. Por eso es necesario que ellos mismos vayan decidiendo y evolucionando en sus juegos diarios.

Tipos de rincones

Rincón del juego simbólico: el niño juega desde que nace; en un principio la actividad estará centrada en su propio cuerpo, posteriormente incorpora objetos y al final del período sensoriomotor el adulto se convierte en el centro de atención del niño. Así comienza la imitación, y posteriormente asume el papel de un personaje.

Rincón de la expresión plástica: este rincón ha de ofrecer a los niños todos aquellos materiales transformables a partir de la manipulación. Lo importante de este espacio no es tanto desarrollar unos aprendizajes escolares específicos, como potenciar al máximo la creatividad y la libre expresión del niño. En este rincón ellos van descubriendo que, aparte del lenguaje oral, se puede expresar desde otra perspectiva y crear sus propios códigos de imagen, de colores, de formas... Las posibilidades de investigación son múltiples y dependen del material concreto.

Rincón de la expresión lingüística:
– Lectura de la imagen: este rincón está pensado para favorecer la expresión oral. En este período de su vida, el niño desarrolla su lenguaje con los demás en todo el espacio de la escuela y en todo momento. Así, cualquier rincón, con los correspondientes materiales de juego, cumple también una función respecto a la adquisición del lenguaje.
– Lectura: su finalidad es crear las condiciones que favorezcan el aprendizaje de la lectura.
– Grafismo y escritura: su objetivo es, por una parte, estimular las experiencias de grafismo integrador, con el objetivo del dominio del trazo, la direccionalidad, la posición en el espacio y el carácter rítmico. Por otra, debe facilitar información y crear situaciones para que el niño sienta la necesidad de comunicarse y expresarse por medio de la escritura, de buscar y preguntar las informaciones que necesite.

Rincón de los juegos didácticos y lógico–matemáticos: ideado para ayudar a que el niño, mediante experiencias perceptivas, motrices y perceptivas, asimile conceptos básicos de cualquier aprendizaje. En el período de 0-3 años este rincón lo encaminará no sólo a un buen dominio y coordinación de la mano, sino también al desarrollo. Por su parte, los niños de 4-6 años se muestran muy interesados en contar objetos y comparar cantidades

Rincón motriz: la educación psicomotriz se ha de trabajar a partir de la globalidad del niño, la cual pretende favorecer el conocimiento del cuerpo, de los objetos, del mundo que lo rodea, de los otros niños y de los adultos.

Rincón de observación y experimentación:
– Sensorial: este rincón está especialmente dedicado a crear y experimentar con materiales de desecho, y a reciclar los recursos existentes para otros rincones. Estos elementos cotidianos permiten trabajar las facultades sensoriales de manera integrada. Este es un rincón que se presta al almacenaje y al desorden y así, en lugar de fomentar la creatividad, provoca dejadez. Para evitarlo hay que dinamizar las situaciones.
– La cocina: este rincón es uno de los más ricos en cuanto a la potencialidad de recursos que ofrece a los niños. Todos los procesos que conlleva permiten hacer un uso didáctico de primer orden.
Cómo valorar el trabajo por rincones

En el período de 0-3 años, las actividades por rincones se basan en el juego libre y espontáneo del niño. Es él quien ha de decidir a qué rincones quiere ira jugar, y él mismo quien marca el ritmo de tiempo según sus intereses. Lo fundamental es que el niño juegue, disfrute y lo descubra todo jugando.

Es muy importante el trabajo de observación que lleva a cabo el maestro. Por ello, resulta necesario que el docente establezca unas pautas de observación que le ayudarán a conocer al niño. Por ejemplo: ¿cómo juega?, ¿cuáles son sus intereses?, ¿a qué rincón va más a menudo?, ¿está mucho rato?, ¿juega solo?, ¿dónde?, ¿con qué?

Para que estas pautas no se nos pasen por alto debemos apuntar aquellos aspectos y matices que consideremos importantes de la actividad lúdica del niño y que posteriormente anotaremos en la libreta personal de cada alumno.

El maestro ha de tener en cuenta si en la clase hay actividades de finalidad equivalente. En caso afirmativo, el niño puede pasar por unos u otros; por el contrario, habrá rincones por los que conviene que pasen todos los niños, ya que en ellos se explicitan gradualmente unos conceptos y dentro de un límite flexible de tiempo. Si vemos que los niños no acuden a ellos espontáneamente habremos de sugerírselo.

Una manera de constatar el tipo de actividades realizadas, las repeticiones o las ausencias, es el autocontrol. Este mecanismo, que al empezar el parvulario utiliza el maestro y que emplean ellos solos al alcanzar los cinco años, puede hacerse de diferentes maneras.

El autocontrol consiste en un cuadro de doble entrada: en un lado están los símbolos de los rincones; también la identificación de los rincones puede estar señalizada con figuras geométricas o colores. Y en el otro lado se coloca el nombre de los niños. Cada uno de ellos, al alcanzar la actividad escogida, coloca una señal en el lugar correspondiente y puede ir a otro rincón.

El tipo de evaluación puede diferir según la finalidad concreta que persiga cada rincón. Conviene disponer de un tiempo de diálogo posterior a la actividad donde los niños manifiesten lo que han hecho o experimentado. Y todo esto junto con las observaciones del maestro. De la información recogida se deducirá por dónde continuar y qué es necesario modificar. Los criterios de valoración respecto al funcionamiento por rincones pueden hacerse extensible a todas las clases de la escuela.

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